Dedicado a Alberto, a sus fieles
perros peregrinos y a todos los amantes de los animales…
Cuando salgo
al Camino siempre espero ver alguna cosa
nueva, algo que sea distinto, algo que me sorprenda y se quede grabado en mi
memoria para siempre.
En esta marcha peregrina tuve la oportunidad, no sólo de verlo, sino también de conocerlo.
Era sábado,
madrugué bastante para dejar el coche en Estremera, pueblo del Camino Santiaguista
de Uclés.
Había quedado allí con Rafa, pues aunque él vive allí, serían nuestros amigos Sonia y Paco los encargados de llevarnos a Carabaña.
Había quedado allí con Rafa, pues aunque él vive allí, serían nuestros amigos Sonia y Paco los encargados de llevarnos a Carabaña.
De camino… olorcito a churros calientes. Sonia y Paco se habían pegado un madrugón para que los peregrinos tuvieran sus churros y porras para el desayuno acompañado de chocolate.
Cuando llegamos al bar ya había peregrinos en la puerta y allí estaba Alberto, el protagonista de este cuento. Junto a él había varios perros grandes, pensé que serían los perros del bar, aunque se adivinaba una gran complicidad entre Alberto y ellos.
Saludé a
todos y pasamos al bar a desayunar, poco a poco fueron llegando peregrinos, juntos
desayunamos un chocolate con esos churros que tan rico olor dejaban.
Hasta ahora todo era normal y muy bonito, pero faltaban tres peregrinos y el padre Rafael nos estaba esperando, Alberto se acercó y me dijo que subía para entretener al padre Rafael, por lo que podíamos esperar un poco más.
Apuramos 10
minutos más y ya sin remisión teníamos que marcharnos y los peregrinos siguen
sin aparecer.
Salimos del bar en dirección la Iglesia y cuando llegamos allí estaban Alberto y el padre Rafael y más peregrinos esperándonos. Después de los abrazos entramos para que el padre Rafael nos diera la bendición del peregrino y nos hiciera entrega de las Cajas, digo cajas porque la que salió de Santiago de Compostela está abarrotada de deseos y no caben mas, por lo que hemos cogido una anexa para poder llevarlos todos.
Rafael como
la vez anterior nos enseñó la pila bautismal, una joya encontrada en los bajos
de la Iglesia.
Después de
la bendición salimos todos y en la puerta nos hicimos unas fotos para el
recuerdo.
Alberto se acercó y me dijo que si por favor podía llevar la caja de los deseos, yo le dije que sí que al haber dos cajas podemos ir turnándonos, así todos tenemos la posibilidad de llevar tan bonito tesoro.
Él me
contestó que en este caso la llevarían entre sus amigos y él, entonces metió la
Caja en el carro.
Poco después
comenzamos a caminar y al grupo se incorporaron los tres peregrinos que
faltaban. De camino íbamos Paco y yo hablando del tramo que haríamos hoy y me
dijo que Alberto iría con los 5 perros. Pensé por un momento que no llegaría ni
a la mitad del camino.
Seguimos y la siguiente parada sería en la Ermita de Santa Lucía, allí el padre abrió la Ermita para nosotros y pudimos contemplar el San Roque peregrino y la belleza de la Virgen de Santa Lucía.
Llegó el momento de la bendición, en el centro del pasillo estaba Alberto con su perro enfermo recibiendo la bendición como un peregrino más. Resultaba extraño y a la vez muy emotivo ver un animal en la Ermita, me extrañó, aun no sabía el motivo de tan extraño comportamiento.
Después
salimos para continuar el Camino y en la puerta tuvo lugar algo que me dejó con
la boca abierta, el padre Rafael dio la bendición a los perros peregrinos de
Alberto.
Comenzamos
el Camino, en este tramo casi todo el recorrido es por vía verde. Esta vía
antiguamente era el trazado del tren de vapor, por lo que hay una capa de brea
tintada de rojo, rojo como la cruz de Santiago.
La marcha
comenzó y poco a poco se fue estirando el nutrido grupo de peregrinos, pero
como ya dije este es el cuento de Alberto, que a sus 58 años camina con muchos problemas
pues en su pierna izquierda ha tenido rotura de menisco y además sufre una
fuerte artrosis en las dos piernas. Lleva un carrito con ruedas, que va tirado
por dos perros, donde él se sujeta para poder caminar.
Uno de los perros que tiran del carro es un huskis de dos años que Alberto acogió pues lo iban a sacrificar. Estaba en una casa con cinco niños, el típico caso que compran un perro de cachorro y cuando crece les sobra en casa y se deshacen de él, pues bien Alberto lo adopto, librándolo así de la muerte.
Al otro lado, Trueno, un podenco. Este es otro caso parecido, un señor del centro de Madrid cogió dos cachorros hermanos, Chispa y Trueno y cuando crecieron se deshizo de ellos y se los dio a la mujer de Alberto. Trueno y su hermana tienen 4 años pero al perro le cogió el moquillo de pequeño y para que no perdiera todos los dientes Alberto lo llevó al mejor veterinario y le pusieron esmaltados todos los dientes para que no los perdiera.
Alberto tiene otros dos perros más, Yola y Kira, que también son perros peregrinos, y que llevaba un amigo con la correa.
Alberto es
una persona especial pero también ha tenido muchas cosas que le han hecho mucho
daño tanto físico como moral…
Un buen día
su mujer, con la que llevaba toda la vida, de la noche a la mañana se marchó de
casa con otro hombre y le dejó de herencia los perros y unas profundas heridas
en el corazón.
Alberto
siguió adelante como ha podido, con mucho dolor pero dando todo su amor y
cariño a los animales, a sus perros peregrinos.
Pero Alberto
va mas allá y también tiene un perro llamado Chaplin, este tiene un ojo de cada
color, es pastor belga con huski, es el abuelo, tiene 13 años y sufre una
fuerte artrosis que apenas le deja mantenerse en pie…
Le están tratando con masajes, corrientes y baños de agua caliente y una vez a la semana acupuntura, verle como intenta caminar y no puede de tantos dolores me causaba dolor en el corazón, para él 10 metros es un suplicio por lo que Chaplin va dentro del carro y es llevado por sus dos compañeros caninos.
Ahora que ya
conocéis un poco más del peregrino Alberto y sus perros peregrinos, os sigo
contando…
Ese día
consiguió terminar la etapa. Siempre preocupándose de dar de comer y beber a sus fieles compañeros y juntos llegaron a
la Iglesia de Estremera.
Cuando
comenzó el Camino de la Caja de los Deseos en Santiago jamás pensé que pasaría
por tantas manos, pero lo que nunca imaginé que los deseos de los peregrinos,
parroquias hospitales, etc. fueran llevados por perros.
En la puerta del Ayuntamiento al ir a entregarme la caja Alberto me pidió que si podía echar sus deseos en la Caja que venía de Santiago, me lo dijo de una forma que no sabría explicar, con voz temblorosa… como cuando uno quiere pedir por un familiar querido sabiendo que le queda poco de vida.
Yo enseguida le dije que sí,
que echará los que quisiera, y antes de alejarme me paré para contemplarlo, su
rostro reflejaba tristeza, dolor. La vida no le había dado otra oportunidad
para ser feliz, sólo le había regalado a sus fieles amigos y estos eran
agradecidos con Alberto por haberles salvado la vida.
Siempre he pensado que los animales tienen un sexto sentido y en este caso parece que así es. De pronto le veo con los ojos humedecidos, era como si hablara con ellos. Cada papel que escribía lo hacia mirando a uno de sus perros, estoy seguro que en todos los papeles escritos no pidió nada para él, para su cura de piernas, para poder caminar, para poder correr. Él sólo pidió porqué sus amigos, estuvieran muchos años con él, porque no le dejaran solo, porqué siguieran siendo sus piernas en el Camino.
Los perros
peregrinos y Alberto habían hecho un tramo del Camino Santiaguista de Uclés.
Ahora
Alberto se ha propuesto hacer este Camino completo con sus fieles amigos, como
hizo en el Camino de Santiago el 30 de julio del 2010. Alberto se desplazó a Sarria con sus perros y
dejó allí su coche…
Y salió desde allí para Santiago. Él al contrario que los demás peregrinos no podía ducharse ni dormir en albergues, ni descansar al final de etapa en una cama como hacemos todos, pues como sabéis los perros están prohibidos. Cada día buscaba un lugar en el Camino para pasar la noche. Un suelo frío, húmedo como siempre en esta Galicia que no le iba nada bien para su fuerte artrosis, pero él no tenía otro lugar o sitio donde pasar la noche. Otra persona hubiese dejado los perros atados a la puerta del albergue u hostal, pero Alberto tiene sólo a estos perros en la vida y prefiere dormir junto a sus amigos peregrinos. Así un día tras otro. Alberto con sus problemas de artrosis en las piernas caminaba muy despacio, siempre apoyado en su carro tirado de sus fieles amigos, y con la ayuda de sus perros y gracias a ellos consiguió llegar a Santiago.
Su perro enfermo Chaplin entró en la Plaza del Obradoiro llevado por sus compañeros. No pudieron entrar en la Catedral aunque lo tenían merecido. Sin embargo en la Compostela están el nombre de todos en latín, porque todos hicieron el Camino.
Dios guarde
muchos años a este peregrino amante del Camino y de los animales, sus fieles
compañeros peregrinos.
Y Dios guarde muchos años a estos perros peregrinos que son las piernas y la ayuda necesaria para que Alberto y el fiel Chaplin sigan en el Camino, el gran Camino de la vida.
Como siempre digo déjanos tu comentario son y seran lo mejor del blog...MUCHAS GRACIAS AMIGOS.



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ResponderEliminarUna historia muy emotiva entre las muchas que existen hoy en dia,pero esta en particular a mi especialmente me emocionó mucho,por asi decirlo me hizo llorar en este momento,pues asi es,yo que tengo un perrin igualmente y me acompaña siempre cuando voy de camino,igual que Alberto pernocto igualmente muchas veces bajo las estrellas del cielo,por eso es muy emotiva,la verdad no tengo palabras para describir esta historia.
ResponderEliminarMUCHÍSIMAS GRACIAS MI QUERIDO AMIGO ANTONIO, ME ALEGRO QUE TE HAYA GUSTADO, A VECES LOS PERROS SON LOS ÚNICOS QUE NOS ENTIENDEN Y ESTÁN TRISTES CUANDO ESTAS ENFERMO Y FELICES CUANDO TE VEN CONTENTO...
EliminarGRACIAS POR DEJAR TU COMENTARIO ES UN HONOR PARA MI TENERTE EN ESTE BLOG DONDE ESCRIBO MIS CUENTOS PEREGRINOS ASÍ COMO LAS LEYENDAS QUE ENCUENTRO POR EL CAMINO...GRACIAS ANTONIO GRACIAS.
Muy emotiva historia Manuel, gracias por compartirla.Javier Garcia Puerto.
ResponderEliminarSon las 15:14 de un sábado cualquiera de este año 2012... pero no es un sábado cualquiera... es un día triste... al leer esta tan emotiva historia, mis lagrimas por fin han salido sin ningún impedimento, antes no podia llorar, pues me frenaba un poco la sensación de no entender el por qué, muchos no sabreis de qué hablo, pero Rossi sí lo sabrá... Desearía mucho que al igual que esta historia, al igual que Alberto y sus perros peregrinos, tengamos todos esa FUERZA, ese AMOR que mueve a seguir caminando por muchos muchos años... no sé si es la FE, si es Amor, si es SENSIBILIDAD hacía los que sufren... sólo sé que necesitamos sentirnos queridos como lo son los perros de Alberto y también el mismo Alberto... no dejemos que la tristeza nos invada, alrededor hay muchas personas, y también animales, que están ahi para hacer que nos levantemos cuando estemos tristes... quisiera ser una de esas personas, aunque esté lejos ahora mismo... en mandarte mi cariño y abrazos...
ResponderEliminarHERMOSÍSIMA HISTORIA ESTA QUE NOS COMPARTES AHORA MANUEL, A MI EN LO PERSONAL ME CONMUEVE MUCHO EL RELATO DE LA HISTORIA DE ALBERTO Y SUS FIELES PERROS PEREGRINOS... NO CABE DUDA QUE AUNQUE LA VIDA TE TENGA TANTOS TROPIEZOS Y PENAS, SIEMPRE HABRÁ EN EL CORAZÓN LGAR PARA AMAR A QUIEN TE ENTREGA SU AMOR... ALBERTO NO ESTARÁ NUNCA SOLO PUES EL AMOR QUE LOS PERROS NOS BRINDAN ES IGUAL DE SUBLIME QUE EL QUE UN HERMANO O FAMILIAR NOS BRINDADRA... ALBERTO ES UN SER HUMANO MARAVILLOSO QUE EN ALGUN MOMENTO TENDRÁ SUS RECOMPENZAS, NO TENGO LA MENOR DUDA... YO DESDE ACÁ LE REITERO MI AMISTAD, Y PARA TI AMIGO ROSSI, QUE HOY ES UN DIA DE MUCHO DOLOR SOLO ME QUEDA DECIRTE QUE ERES UN SER HUMANO INCREÍBLE, Y QUE ESTAMOS CONTIGO, AUNQUE LEJOS, NUESTRO CORAZÓN ESTÁ ALLÁ ACOMPAÑÁNDOTE EN ESTA LAMENTABLE PÉRDIDA... ABRAZOS Y BESITOS CON TODO NUESTRO AFECTO, EL DE MI MADRE, MI HIJA Y EL MIO PROPIO... QUE DIOS BENDIGA A TU SEÑOR PADRE! GRACIAS POR ESTA HISTORIA MARAVILLOSA
ResponderEliminarSin palabras, reflexiono sobre mis quejas y parecen migajas de un gran pan de pueblo. Gracias.
ResponderEliminarES UNA HISTORIA PRECIOSA,ME HA EMOCIONADO MUCHISIMO,YO SOY AMANTE DE LOS ANIMALES,ESAS CRIATURAS QUE TE LO DAN TODO SIN PEDIR NADA A CAMBIO,QUE VALIENTE ES ALBERTO Y SUS PERROS UNOS HEROES,ES UNA HISTORIS QUE LLEGA AL CORAZÓN.
ResponderEliminarEs el relato mas emotivo que he leido nunca, ojala que el Santito los bendigo a todos, ya que los animales son tan nobles o mas que las personas, me parece muy tierno la verdad.
ResponderEliminarGracias por contarnos estas historias Rossi
un abrazo
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminarTriste amigo Rossi--una historia real y conmovedora..Gracias por compartirlo---
ResponderEliminarme gusto mucho esta historia¡¡es conmovedora¡¡¡el amor por esos animales¡¡¡porque son animales pero tienen sentimientos como cualquier persona¡¡¡gracias por contarnos esta bonita historia¡¡¡un saludo¡¡
ResponderEliminarEsto me recuerda que siempre hay esperanza, cuando creo que los seres humanos somos malos y egoistas me encuentro con una historia como esta que me enternece y me vuelve a hacer creer en las personas y en los milagros. Yo que tengo miedo a los perros veo en ellos unos ojos que te miran y solo les falta hablar. Tengo una vecinita que adoptó un perro maltratado hasta casí matarle que sufrió lo indecible y te mira como diciendo: "no me hagas daño" y pienso que yo también le digo a los que me rodean lo mismo, no me hagáis mas daño y como en este relato real espero para mí un milagro de amor. Paquita
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