viernes, 30 de noviembre de 2012

ANDURIÑA LOS ÁNGELES DEL CAMINO EN NAVIDAD

       

Estoy durmiendo y oigo una música lejana que poco a poco va aumentando… Alegría


Alegría
como un destello de vida
Alegría
llorar como un paso
Alegría
el grito criminal
dolor hermosa rugiente, Seren
A medida que la furia del amor
Alegría
como un asalto de alegría
Alegría
veo una chispa de la vida brilla
Alegría
He oído cantar a un trovador joven
Alegría
grito rugiente hermosa
de alegría y tristeza,
sé extrema
hay un amor en mi furia
Alegría
un sentimiento alegre, mágico
Alegría
como un destello de vida
Alegría…

Abro los ojos y en la litera de al lado mi amor, mi vida, mi María, también comienza a despertarse, en sus oídos entra… Alegría…

Con este bonito despertar comienza nuestro Camino de Navidad. 

Minutos después nuestro olfato es despertado también con un suave olor a pan recién tostado, en la pequeña habitación solo estamos María y yo pues Luis nos puso lejos de Javi un peregrino roncador.

Es el primer día y tenemos todo revuelto, los nervios no nos dejan ni un segundo, es imposible colocar todo antes de las 8, la hora del desayuno, por lo que salimos al comedor. Según caminamos por el pasillo la música sigue aumentando “Alegría”, “Alegría”,   en unos minutos estábamos con Javi compartiendo los primeros minutos en el camino y un suculento desayuno que Luis nos había preparado.

El desayuno se alargó bastante con una amena charla, tal vez porque fuera está lloviendo, o porque hoy la etapa es corta.
Pero todo en esta vida tiene un principio y un final, poco después nos despedíamos y salíamos al camino.

Los primeros pasos fueron calle arriba en busca del siguiente pueblo. En las ventanas vemos los típicos muñecos de papa Noel, estamos en Navidad y eso se nota hasta en el camino.

La subida para llegar a Galicia se hizo dura como siempre, cada vez llovía más  y el camino comenzaba a tener agua cada vez más agua.

La primera parada fue en casa de Marsel, esperando ver a Marta pero la suerte no estuvo de nuestro lado y nos recibió Peter, este se encontraba pelando ajos para hacer una maceración de ajo y vino, aun así nos preparó unos tés de hierbas que nos calentaron el cuerpo.

Más tarde continuamos el camino y pasamos la Laguna de Castilla, buscábamos ya el mojón de Galicia viendo a nuestro paso un paisaje maravilloso, el  verdor de las praderas con nieve, las nubes bajas como polvo, iban de un lado a otro dejando ver entre ellas los valles con un paisaje invernal llenos de matices.

Con nieve por el camino entramos en Galicia, nos acercábamos a un pueblo emblemático en el Camino de Santiago, antes de llegar oímos las campanas de la iglesia Santa María de Ocebreiro, así llegamos a este pueblo con olor a humo de leña quemada en las chimeneas, la nieve y el hielo está por las calles. Al entrar vimos a Roberto, antes cura de Herbón, después entramos en la iglesia para poner unas velas.

La tarde pasó muy rápida,  ya que anochece muy pronto, poco a poco se fueron encendiendo las escasas luces de este pueblo y la oscuridad y el frío se hicieron los dueños de ese lugar.

La noche en el albergue fue muy calurosa, tanto que secamos las botas y ropa mojada.
Esa mañana aún de noche un peregrino amigo nuestro quiso despertarnos y casi lo consigue, nuestro amigo Lluís sería parte de este cuento peregrino.

Con lluvia, frío y mucho viento dejamos atrás Ocebreiro, el camino nos lleva a Liñares, Alto de San Roque, Hospital y poco después Alto del Poio, allí una visita obligada para ver a la señora Remedios.

Nuestro camino continuó hasta Triacastela, al albergue Oribio, esa noche fue algo especial pues Elvira sacó una botella de licor de café y todos brindamos por el Camino en la Navidad.

A esas horas en la calle caía un diluvio, no paró en toda la noche y por la mañana salimos con él como compañero de camino.

La etapa fue pasada por agua, al rato de salir ya se podía oír el  choc, choc de las botas al caminar, una breve parada en casa de nuestro amigo Antonio  el Alquimista y seguimos caminando con todo cerrado.  El destino final fue Sarria, la llegada al albergue fue muy deseada, pues estábamos deseando quitarnos todo lo mojado que llevábamos desde que comenzamos.

Después de hacer varias llamadas pude comprobar que todos los bares de Sarria cerraban muy pronto pues era Nochebuena y todos quieren estar con la familia, entonces pensamos en comprar algo en el supermercado, incluso un bar cercano nos hacía algo para cenar,  eso sí antes de las 9 pues a esa hora cerraban.
Parecía que esa sería nuestra cena, o tal vez no.

Mientras todos descansaban en el albergue fuimos como otros años a ver a nuestros amigos del restaurante Anduriña, para desearles una feliz Nochebuena y una feliz Navidad.

Nada más entrar por la puerta Mendoza nos dio un abrazo y avisó corriendo a Ana, ella salió corriendo para abrazarnos, enseguida nos enseñó la mesa que tenían preparada para la cena de esa noche tan familiar.


Entonces ocurrió algo inesperado, algo tan bonito que solo podía pasar en un cuento de Navidad.
Aún recuerdo esas palabras como si de uno más de la familia se tratara.

Ana – ¿dónde estáis?

Rossi- en el albergue de la Xunta.

Ana – pues no se hable más esta noche cenáis con nosotros, así os conocen todos.

Rossi – Ana no podemos hacer eso, vosotros tenéis una cena familiar y nosotros solo somos amigos.

Ana- de eso nada esta noche cenáis con nosotros.

Rossi – de verdad Ana, no podemos pues tenemos que estar antes de las 10 en el albergue, pero además un buen amigo está con nosotros y no podemos dejarle solo en una noche como esta.

Ana – bueno pues vamos a hacer una cosa, venís antes con tu amigo y os pongo la cena antes, lo mismo que cenaremos nosotros.

Rossi – de verdad te lo agradecemos, pero nosotros no podemos molestar en esta noche y menos a vosotros.

Ana- no Rossi no molestáis, estaría encantada de que estuvierais esta noche con toda mi familia, mi madre, mi suegra Taty, Lucia, todos.

Rossi – no sé qué decir Ana, de verdad que no tengo palabras.

Ana- no se habla más, a las 9 venís y os ponemos la cena, así para las 10 estáis en el albergue.

El cuento de Navidad ya tenía protagonistas, una familia que nos quería dar el calor del hogar de los suyos, el calor de la Navidad de esa noche en la que la familia se junta para ser felices.

Nos despedimos y fuimos al albergue, le contamos a nuestro amigo Lluís que esta Nochebuena cenaríamos en casa de unos amigos que viniera con nosotros en esta noche tan especial, que no íbamos a un lugar donde pudiéramos pedir lo que quisiéramos, si no a un bar donde nos pondrían lo mismo que cenarían ellos.

Y así llego la hora de la cena, fuimos por la calle que todos los peregrinos cogen para salir de Sarria y al llegar al bar Anduriña vimos que estaba cerrado, solo estaba abierto para los familiares.
Entramos y al lado derecho había una mesa puesta con mantel navideño, con cubiertos para tres personas.

En seguida vimos a Taty y nos presentó a la familia…

Todo parecía como un cuento de hadas o como un cuento de esos que ves en las películas de Navidad, donde los que pueden ayudan a los que lo necesitan.
Enseguida se acercó Mendoza y nos llevó a la barra, allí desconchó una botella de ribeiro afrutado y nos sirvió unos tazas,  aquello estaba buenísimo. 


Minutos después pasé a la cocina y Ana me enseñó lo que cenaríamos, era exactamente lo mismo que tenía para su familia para la cena de Navidad, una sopa de marisco que tenía una pinta buenísima, un cordero asado en horno de leña en la panadería y un redondo de ternera gallega hecho con mucho amor por una buena cocinera como es Ana.


Después nos dijeron venga a sentarse que tenéis que cenar y como si fuéramos reyes o príncipes nos fueron sirviendo la cena.


Después de la exquisita sopa, se acercó de nuevo Mendoza y desconchó otra botella para la carne, exquisito vino para acompañar una deliciosa carne, la ternera era un manjar, se deshacía en la boca y el cordero para que os voy a contar… imaginaros asado en leña… uhmm.  Una ensalada con distintas lechugas, canónigos y llevaba hasta el fruto de las granadas, un toque rojo y dulce que daba un sabor especial.

Así fuimos cenando siendo en cada momento agasajados ofreciéndonos más comida, mas bebida, y algo que no nos hubieran dado en ningún otro lugar, igual que en nuestra propia casa….CALOR FAMILIAR.



Era nuestra cena inolvidable, la cena del día 24 de diciembre acabó con turrón, café con leche y licores.
El reloj corría en nuestra contra pues teníamos que estar en el albergue y por otro lado dejar que esta grandísima familia tuvieran la cena de Navidad.
Para entonces Lluís ya se había marchado para estar dentro y poder abrirnos la puerta.


Antes de despedirnos le dije a Mendoza,

-dime lo que te debo, la cena estaba buenísima,…

- él me respondió: somos nosotros los que estamos agradecidos de haberos dado de cenar esta noche y no me tienes que pagar nada Rossi ¡ojala puedas venir al año que viene y esa vez cenaremos todos juntos!

Nosotros tras los licores nos fuimos despidiendo de las abuelas, tíos y nietos…y cómo no, de estos tres ángeles del camino…Mendoza, Ana y Taty.

Al salir a la calle vimos que estaba todo cerrado, que éramos unos afortunados por lo que nos acababa de pasar.

Miré el bar por fuera y el cartel que cuelga de la pared “ANDURIÑA”.

María y yo nos abrazamos,  para nosotros fue como un milagro, como algo que solo los ángeles pueden dar, que solo los ángeles pueden ofrecer, dentro había tres ángeles que nos hicieron sentir más cercanos,  mas humanos, más queridos… que fueron nuestra familia.

No por tener más se es mejor persona, estas bellísimas personas dan lo que tienen, comparten su comida de la mejor forma que saben con cariño y amor. 
A veces no nos damos cuenta que lo que aquí tenemos, negocio, coches, dinero, etc…no nos servirá de nada, solo es material, que en nuestro último camino no podremos llevar. En ese camino en el último solo llevaremos lo que no se ve, no se toca, llevaremos lo que hemos vivido en el camino de la vida.
Así nos fuimos alejando María y yo, camino del albergue abrazados con lágrimas en los ojos, lágrimas de felicidad, esas lágrimas que solo esos momentos vieron la luz,  la misma luz que desprendían estos ángeles del camino.

La noche en el albergue pasó lenta con mucho calor y poco a poco el sueño se apoderó de mí, poco después comencé a soñar y en mis sueños veía a una peregrina  pasando por la calle principal de Sarria, al pasar por la misma puerta la peregrina se detuvo y me hacía señas como queriéndome decir algo, después  la peregrina se desvaneció…

Con el ruido del despertador comenzaba un nuevo día en el camino y cual sería mi sorpresa, cuando pasaba por ese mismo lugar me di cuenta que la peregrina de mis sueño era María, no sé si ella soñó algo… pero al pasar por ese lugar nos emocionamos y el brillo de los ojos se dejó ver en ambos.



Gracias a la familia Anduriña por acogernos en su casa como si de sus hijos se tratara.

Agradecimiento especial para Ana María, Mendoza, Taty  y para toda la familia por tratarnos y cuidarnos tan bien y gracias por hacer posible este cuento de peregrinos navideños.
La magia del camino existe gracias a personas como vosotros.

“No busques nunca un milagro en el camino, unos ángeles pues nunca los encontraras, pero si vives el camino con corazón los ángeles te encontraran.”

Manuel Rossi


UN MILAGRO EN EL CAMINO DE SANTIAGO



 Este cuento peregrino esta dedicado a todos aquellos peregrinos que seguimos siendo niños en el Camino.

 




Todo comenzó en mi casa, mi tía Yolanda vino a vernos esa tarde, estuvieron hablando del Camino de Santiago, de lo que se siente al hacerlo, de lo que ocurre antes y después.

Mi Mamá y mi papá estaban entusiasmados con poder hacer el camino ESE de Santiago, bueno no os he contado que mi mamá se llama Rosi y mi papa Vicente, también tengo dos hermanitos, el más mayor es Vicente y tiene 13 añitos y mi hermanito Iván que tiene 7 añitos. Bueno ahora que ya conocéis a mi familia sigo contándoos lo que hablaban mis papas y mi tía Yolanda, yo les oía hablar de que tenían que hacer un viaje muy grande para llegar a Roncesvalles, muy cerca de otro país que decían que estaba lejiiiiiiiiisimos. Pues bien, desde allí teníamos que ir andando hasta una ciudad que se llamaba Pamplona y así lo decidieron mi mama y mis tíos Yolanda y Antonio, sin preguntar a los hermanitos.

Otro día la tita Yolanda llegó a casa (que guay que vino) y le dijo a mis papis que su compañera del Mercadona Laura le había dicho que era mejor hacer el camino portugués, a mí me gustaba más ese de Roncesvalles, ese, pero al final, decidieron que tenía que ser el portugués, mi hermanito Vicente decía que también era un país muy lejano y en casa todos estaban muy contentos. 

Una noche noté que mi mamá estaba muy nerviosa y apenas podía dormir, mi papa se levantó para ver unas bolsas muy grandes donde metían todo y decían que pesaban mucho (ellos las llamaban mochilas) y de repente sonó el despertador -son las 6 de la mañana- dijo mi papi, -a levantarse todos- y con muchas prisas cogieron "las mochilas grandísimas", más grandes que yo.
Ese día era el que mis papis habían decidido hacer EL CAMINO (por fin iba a saber lo que era el Camino ese el que decían que pasaban cosas tan guays).

Mi papa Vicente se quedaba en casa a cuidar de Iván pues es el pequeñin de la casa.
Nos vino a recoger mi tío Javi con su coche, cuando llegamos al aeropuerto mi hermanito Vicente estaba muy contento, decía que montar en avión era como ir por el cielo con los pajaritos y así como pajaritos llegamos a una ciudad muy grande donde montamos en un autobús y casi todos se durmieron menos mi tía Yolanda y el conductor...claro.

Cuando el señor nos dijo ya hemos llegado... estamos en Tuy, todos se bajaron y estaban todos muy contentos al ponerse sus grandotas mochilas, ese día era el tres de mayo del año 2012.

Mi tío Antonio que sabe mucho de ciudades decía que estabamos en Tuy y pasamos a una Iglesia muy grandota con muchos escalones, y dentro estaba muy oscuro, pero todos miraban para arriba, pues era mas alto que mi casa. Después a mi mamá mi hermanito Vicente le dijo que tenía mucha hambre, solo hacía decir eso, y decía que eran más de las tres de la tarde y fuimos a un bar, Vicente es un comilón y pidió una hamburguesa muy grande, pero el señor del bar le trajo una grandísima, y mi hermanito se asustó mucho, y mi mamá y mis tíos se rieron, ja ja ja.... jolines que susto que se pegó Vicente, pero como es un gran comilón se lo comió todo. 

Después de comer nos fuimos con muchas prisas pues teníamos que llegar a un pueblo, decían que estaba muy cerca en coche, pero muy lejos andando, y jolines sí que estaba lejos. Al principio el Camino era muy divertido y lo pasábamos muy bien, mi mamá le dijo a mi hermanito que teníamos que seguir unas flechas pintadas de amarillo y unas conchas azules y amarillas y Vicente estaba siempre delante diciendo por donde era, pero hasta que se cansó y dejo de mirar y claro como mi mamá y mi tía no paraban de hablar nos perdimos, menos mal que un señor nos pitó con su coche y nos dijo que por ahí no era y tuvimos que volver para atrás hasta
ver esas flechas, pero eso no fue lo peor, pues como mi mamá y la tía seguían hablando (siempre están hablando, no paran de hablar), nos volvió a pasar y encima querían echarle la culpa a mi hermanito Vicente, pero lo peor fue después, cuando llegamos a una calle muy, muy larga, mi tío Antonio decía que era un polígono, no sé lo que es eso pero era muy feo, y mi hermano hacia reír a todos para que llegáramos antes. Después pasamos por un puente y no venía ningún tren y mi tía Yolanda dijo tenemos que ponernos los chubasqueros porque ya está lloviendo, y jolines, sí que llovió, tuvimos que ir por una acera todo el rato y tardamos mucho. Llegamos al albergue muy cansados y mi mamá le dijo a mi tío Antonio y a mi hermano que se fueran a la ducha, y luego fueron mi mamá y mi tía Yolanda. Estaban muy cansados y después de cenar se quedaron dormidos todos, además un señor apagó la luz y ya no dejaban encenderla, creo que estaba prohibido o algo así, (que señor más malo). Por la noche había muchas personas durmiendo, era una habitación más grande que la de mi casa, mi tía decía que eran todos peregrinos, me pareció raro que todos se llamaran igual  "p e r e g r i n o s". Era raro, hacían mucho ruido para dormir, y cuando apenas llevábamos dormidos, los que dormían allí se despertaron muy pronto y todos se vistieron corriendo con linternas, mi tía se dio un coscorrón con la cama de arriba y que risas nos pasamos, después bajamos a desayunar a la cocina, una muy grande y más tarde con las mochilas grandotas puestas enseguida estábamos caminando. Estaba lloviendo, pero no mucho, aunque Vicente pisaba los charcos para mojarnos. Menos mal que se puso en las orejas eso que tiene música, por el camino mi tía Yolanda se paró y cogió una flor verde, decía que era un trébol de la suerte, pues tenía 4 hojas y decía que tendríamos mucha, mucha suerte, y vaya si tuvimos suerte.......
Antes de llegar a Mos paramos a coger agua de una fuente y al lado había una piedra tallada con la cara de una señora con un libro en la mano, mi tío Antonio que es un listorro decía que era una escultura, estábamos allí y llegó una abuelita con muchos años, muchos más que mi papa, ¡90 añitos!, le dijo a mi mamá que se llamaba Magdalena, era le señora de la escultura y nos recitó una poesía. Había escrito muchos libros y sabía escribir muy bien, más que Vicente y mi hermano Iván juntos...

Después nos acompañó hasta unas casas y mi mamá le preguntó que había hecho para estar tan bien con 90 añitos, al despedirse la abuelita Magdalena le contó su secretó a mi mamá, le dijo que ella se levantaba todos los días, madrugaba para ir a caminar. Después los mayores le dieron un beso muy fuerte y nos dijo adiós.
Mi hermano Vicente decía que el Camino es magia y seguía contando chistes, así llegamos a otra casa que se que se llamaba "albergue", y también tenía una habitación muy grande con muchas camas, y tenía biblioteca y había muchos cuentos para mayores.

Después fuimos a comer y estaba todo cerrado, pero un señor nos dio de comer en su bar muy bien, mi hermanito Vicente se comió todo y tenía muy grande la barriga pero mucho más grande la tenía mi mamá y más tarde fuimos a esa casa que van todos los que se llaman igual "los peregrinos" ,allí mis tíos y mi mamá tenían pupita en los pies y mi tía les curó con una cosa amarilla, y después mi tía y mi mamá se pusieron a escribir el cuento de este día, porque mi tía escribe todos los días un cuento del Camino. Después una señora apagó la luz y ya nos se podía hablar, solo dormir, pero un señor hacía unos ruidos con la boca, y aun así todos se durmieron.

Como el día anterior todos con el mismo nombre se levantaron a la vez y no cabíamos en el pasillo, salimos todos y comenzamos a caminar. Mi tía decía que hacía mucho sol y que así se nos secaban las botas, a mi hermano Vicente le dio mucha pena dejar la casa de los cuentos, y mi tía dijo -vamos chicos, que dejamos Redondela y nos vamos a Pontevedra-.... que nombres tan difíciles. Después por el Camino pasamos por un sitio que había muchos colores, verde, azul... había un río muy grande, barquitos y muchos árboles. Mi hermano Vicente tenía una cosa que hacía fotos, y estaba todo el rato igual, y solo hacia repetir...-al año que viene venimos otra vez, al año que viene venimos otra vez-, después llegamos a un sitio muy bonito, un prado verde donde todos se tumbaron a descansar. Mi mamá estaba un poco rara, pero supongo que es normal, en estos casos son tantas las vivencias.... Tras el descanso continuamos el camino y mi tío Antonio se encontró otro treból de 4 hojas, todos decían que qué suerte, que nos tocaría la lotería y cosas así..., aunque mi hermano Vicente decía que se le hacía muy pesado llegar a Pontevedra, y entre muchas risas llegamos al albergue y unas chicas que se llamaban hospitaleras nos trataron muy bien.

Después fuimos a comprar la cena con una chica que venía de un país muy, muy lejano...Inglaterra (hablaba inglaterrano o algo así) pero no entendíamos nada, ni mi mamá ni mis tíos que son los mas listos..... así que yo cuando sea mayor aprenderé inglaterrano para hablar con ella.

De vuelta a la casa grande de hospitaleras, pues teníamos la lavadora puesta y además mi hermanito Vicente les dijo a mi mamá y a los tíos que tenían que curarse las pupitas de los pies. Luego otra vez ocurrió lo mismo.... apagarón la luz y ya no se podía encender, la habitación era grandísima y así se durmieron todos.Estaban todos dormiditos y un señor hizo más ruido y después todos hacían mucho ruido. 
Mi tía decía que estábamos teniendo suerte pues estaba lloviendo poquito, pero cuando salimos de la casa de las hospitaleras, ya no llovía, pasamos por una ciudad muy grande, mi tío Antonio decía que era Pontevedra y al llegar a un río lo pasamos por un puente muy largo, mi tío que es un listorro y que sabe mucho decía que era Ponte do Burgo... cuando lo estaban pasando decía mi tía que tenía morriña, no sé que era eso, pero nada bueno estoy segura, no sé si fue por esa cosa llamada morriña mi hermanito Vicente estaba enfadado con mi mamá pero se le pasó enseguida. Por el camino entramos en un bar y había tres chicas muy guapas y pusieron pulpo, una cosa muy rara como de goma blanca, Después seguimos por el camino y vimos una vaca, era enorme y además tenía cuernos, nunca antes había visto esa vaca y ademas por encima de nosotros había arboles muy pequeños y mi tía Yolanda decía que eran viñedos, así entre viñedos de esos y carreteras llegamos a un pueblo donde el agua está caliente, mi tía decía que era Caldas de no sé que más y había un río muy grande y por las calles llegamos a una fuente, era muy rara pues salía el agua caliente y mi hermanito Vicente, mis tíos y mi mama se metieron descalzos, decían que estaba calentita y hasta mi hermanito Vicente no quería sacar los pies, pero mi tía dijo -vamonos al albergue- y por el camino entramos en una Iglesia para poner sellos en una osa que llevaban los mayores. Allí una abuelita nos llevó a un puente muy bonito con muchos peces, y allí al otro lado estaba el albergue, era una habitación enorme pero a mi hermanito Vicente no le gustaba mucho, pero luego se puso mas contento, además mi tía decía que solo había una alemán de un país lejano y dos irlandeses de una isla mas lejana, pero que bebían mucho y no leche... otras cosas...
Después llamaron a mi familia de Alicante, a mi papa Vicente y a mi hermanito Iván y después se enseñaron los pies unos a otros para ver cuantas pupas tenían... mi hermano Vicente no tenía ninguna, y yo menos, claro...
Después como en las otras casas de peregrinos, un señor apagó la luz y ya no se podía encender (que manía con apagar la luz)..hasta que sonó un teléfono y todos se levantaron y salieron de esa habitación tan grande.
En la calle llovía mucho, más que en la casa de los peregrinos...pero a mis tíos, a mi hermanito Vicente y a mi mama no les importaba, seguían caminando y llegaron a un sitio que ponían unos platos de comida muy grandes...mi tío decía que ese sitio se llamaba Pontecesures, y mi hermanito Vicente no decía nada pues comía mucho....con la boca llena, bueno y mi tía también, bueno todos tenían la boca llena. Al salir de este sitio el tío Antonio dijo bueno ya dejamos Pontevedra y entramos en Coruña.... y no noté nada, pero mi tío Antonio siempre dice la verdad, más adelante, llegamos a un pueblo que se llamaba Padrón y allí vimos unos carteles que ponía "Iria Flavia", mi tia Yolanda decía que según la leyenda los discípulos desembarcaron allí el cuerpo del Apóstol Santiago, yo no le conozco pero algún día cuando sea más mayor le conoceré. Además mi mamá decía que le gustaba mucho ese nombre ...."Iria Flavia"... le dijo a mi tía Yolanda, -si yo me quedara embarazada y tuviera algún año una niña le pondría ese nombre- y mi tío dijo -y si es niño le pones Padrón, ja ja ja- siempre de bromeo, lo pasaban muy bien.
Pasamos por una Iglesia de Santiago y pusieron sellos en el libro de los mayores.... Después de esas risas fuimos al albergue y a mi hermanito Vicente le gustó mucho, también había más amigos todos con el mismo nombre "Peregrinos", después fuimos a un sitio que todos comían pimientos chiquitines, y decían que unos picaban y otros y no, pero se comieron todos. Mi hermanito Vicente estaba contento pues decía que mañana llegaríamos a una ciudad muy grande donde van todos con ese nombre PEREGRINOS, y jolines, además mi mamá estaba muy nerviosa, todos estaban dormidos y solo yo sabía porque estaba mi mamá tan nerviosa, quizás sería porque ese día llegaban a esa ciudad tan bonita. Después de un ratito se apagó la luz y ya estaban todos dormiditos.

De pronto un señor hizo mucho, mucho, ruido con cremalleras y bolsas de plástico y después todos hacían más y más ruido. Mi tía Yolanda  decía que era la última etapa, así que todos arriba, y asi fue. Al ratito estaban todos caminando, unos kilómetros más adelante mi mamá estaba muy rara y le dijo a mi tía Yolanda que no le había venido la menstruación, mi tía le dijo que a ella tampoco, que era del cansancio y agotamiento del camino cargados con la mochila, supongo que a mi hermanito tampoco le vino la menstruación esa porque también llevaba la mochila y no paraba ni un momento. Encima se puso a llover muy, muy, mucho y estaban todos calados de agua, (mi tía Yolanda decía que tenía agua hasta en las bragas), y así llegamos a una ciudad muy, muy, muy, grande y al llegar a una Plaza con una Iglesia muy, muy grande mi tía Yolanda se descalzó para cumplir una promesa y así fue descalza, aunque el suelo estaba muy frío y mojado todo. Y aunque llovía se pusieron a cantar en esa Plaza cogidos de las manos " Que grandes somos, prueba superada".... y solo cantaban eso. Después entramos a un sitio que había muchos peregrinos y todos abrazaban al Santo Apóstol Santiago que estaba escondido en un lugar secreto que solo conocen los peregrinos pues suben unas escaleras muy, muy estrechas, y cuando salimos de ese lugar tan bonito fuimos a un albergue de peregrinos y allí todos contaban muchas cosas, y además venían de muy lejos, de otros países lejanos.  Después de dos días en esa ciudad tan bonita nos fuimos para casa, esperando que ocurriera algo tan bonito como el Camino que habíamos hecho....

Bueno amiguitos este ha sido mi cuento mágico en el Camino de Santiago.
Desde que llegamos de Santiago mi mamá ha cambiado mucho, tiene una tripita más grande, bueno bastante grande, yo me portado muy bien, apenas he dado guerra, tan solo algunas pataditas de nada. Tengo muchas ganas de ver a mis hermanitos y a mis papas, a mi tía Yolanda y a toda la familia.
Jolines, parece que se han dormido todos, pero no¡, he sido solo yo la que me he dormido contando este Camino que ocurrió hace seis meses. Ahora tengo muy poco tiempo para seguir contándoos cosas, pues estoy aquí... esperando que me vengan a buscar, ....Creo que ya vienen.... ya están aquí... ya estoy saliendo de la tripita de mi mamá..... veo la luz... ya táaaaaaa.......
Acabo de nacer, ahora mismo son las 10.30h, del día 30 de noviembre del 2012 y ya soy PEREGRINA, me llamo IRIA y soy el milagro del Camino de mi familia, esos tréboles de 4 hojas de la suerte, esos carteles de Iria Flavia tuvieron  mucho que ver en ese milagro.
Adiós a todos, ahora tardaré mucho tiempo en escribir y será en mi siguiente camino, pero para eso queda mucho y además ese, ese, mis queridos amiguitos será otro cuento peregrino..
Ese será Mi Camino..-


Ese será EL CAMINO DE IRIA


AGRADECIMIENTOS: mis queridas amigas Yolanda, Nandy, a los Padres, Hermanitos y familiares. A todos los Peregrinos y en especial a la familia peregrina  BUEN CAMINO, PEREGRIN@,  y por supuesto a la estrella de este cuento a nuestra PEQUEÑA PEREGRINA IRIA.


 Amiguitos esta soy yo me llamo IRIA. 

Si te ha gustado y quieres formar parte de este blog dejanos tu comentario ...un abrazo peregrinos.

viernes, 23 de noviembre de 2012

ALBERTO Y SUS FIELES PERROS PEREGRINOS



Dedicado a Alberto, a sus fieles perros peregrinos y a todos los amantes de los animales…

Cuando salgo al Camino siempre espero ver  alguna cosa nueva, algo que sea distinto, algo que me sorprenda y se quede grabado en mi memoria para siempre. 

En esta marcha peregrina tuve la oportunidad, no sólo de verlo, sino también de conocerlo.
Era sábado, madrugué bastante para dejar el coche en Estremera, pueblo del Camino Santiaguista de Uclés.
Había quedado allí con Rafa, pues aunque él vive allí, serían nuestros amigos Sonia y Paco los encargados de llevarnos a Carabaña.

De camino… olorcito a churros calientes. Sonia y Paco se habían pegado un madrugón para que los peregrinos tuvieran sus churros y porras para el desayuno acompañado de chocolate.

Cuando llegamos al bar ya había peregrinos en la puerta y allí estaba Alberto, el protagonista de este cuento. Junto a él había varios perros grandes, pensé que serían los perros del bar, aunque se adivinaba una gran complicidad entre Alberto y ellos.
Saludé a todos y pasamos al bar a desayunar, poco a poco fueron llegando peregrinos, juntos desayunamos un chocolate con esos churros que tan rico olor dejaban.

Hasta ahora todo era normal y muy bonito, pero faltaban tres peregrinos y el padre Rafael nos estaba esperando, Alberto se acercó y me dijo que subía para entretener al padre Rafael, por lo que podíamos esperar un poco más.
Apuramos 10 minutos más y ya sin remisión teníamos que marcharnos y los peregrinos siguen sin aparecer.

Salimos del bar en dirección la Iglesia y cuando llegamos allí estaban Alberto y el padre Rafael y más peregrinos esperándonos. Después de los abrazos entramos para que el padre Rafael nos diera la bendición del peregrino y nos hiciera entrega de las Cajas, digo cajas porque la que salió de Santiago de Compostela está abarrotada de deseos y no caben mas, por lo que hemos cogido una anexa para poder llevarlos todos.
Rafael como la vez anterior nos enseñó la pila bautismal, una joya encontrada en los bajos de la Iglesia.
Después de la bendición salimos todos y en la puerta nos hicimos unas fotos para el recuerdo.

Alberto se acercó y me dijo que si por favor podía llevar la caja de los deseos, yo le dije que sí que al haber dos cajas podemos ir turnándonos, así todos tenemos la posibilidad de llevar tan bonito tesoro.
Él me contestó que en este caso la llevarían entre sus amigos y él, entonces metió la Caja en el carro.
Poco después comenzamos a caminar y al grupo se incorporaron los tres peregrinos que faltaban. De camino íbamos Paco y yo hablando del tramo que haríamos hoy y me dijo que Alberto iría con los 5 perros. Pensé por un momento que no llegaría ni a la mitad del camino.

Seguimos y la siguiente parada sería en la Ermita de Santa Lucía, allí el padre abrió la Ermita para nosotros y pudimos contemplar el San Roque peregrino y la belleza de la Virgen de Santa Lucía.

Llegó el momento de la bendición, en el centro del pasillo estaba Alberto con su perro enfermo recibiendo la bendición como un peregrino más. Resultaba extraño y a la vez muy emotivo ver un animal en la Ermita, me extrañó, aun no sabía el motivo de tan extraño comportamiento.  


Después salimos para continuar el Camino y en la puerta tuvo lugar algo que me dejó con la boca abierta, el padre Rafael dio la bendición a los perros peregrinos de Alberto.
Comenzamos el Camino, en este tramo casi todo el recorrido es por vía verde. Esta vía antiguamente era el trazado del tren de vapor, por lo que hay una capa de brea tintada de rojo, rojo como la cruz de Santiago.
La marcha comenzó y poco a poco se fue estirando el nutrido grupo de peregrinos, pero como ya dije este es el cuento de Alberto, que a sus 58 años camina con muchos problemas pues en su pierna izquierda ha tenido rotura de menisco y además sufre una fuerte artrosis en las dos piernas. Lleva un carrito con ruedas, que va tirado por dos perros, donde él se sujeta para poder caminar.

Uno de los perros que tiran del carro es un huskis de dos años que Alberto acogió pues lo iban a sacrificar. Estaba en una casa con cinco niños, el típico caso que compran un perro de cachorro y cuando crece les sobra en casa y se deshacen de él, pues bien Alberto lo adopto, librándolo así de la muerte.
Al otro lado, Trueno, un podenco. Este es otro caso parecido, un señor del centro de Madrid cogió dos cachorros hermanos, Chispa y Trueno y cuando crecieron se deshizo de ellos y se los dio a la mujer de Alberto. Trueno y su hermana tienen 4 años pero al perro le cogió el moquillo de pequeño y para que no perdiera todos los dientes Alberto lo llevó al mejor veterinario y le pusieron esmaltados todos los dientes para que no los perdiera.

Alberto tiene otros dos perros más, Yola y Kira, que también son perros peregrinos, y que llevaba un amigo con la correa.
Alberto es una persona especial pero también ha tenido muchas cosas que le han hecho mucho daño tanto físico como moral…
Un buen día su mujer, con la que llevaba toda la vida, de la noche a la mañana se marchó de casa con otro hombre y le dejó de herencia los perros y unas profundas heridas en el corazón.
Alberto siguió adelante como ha podido, con mucho dolor pero dando todo su amor y cariño a los animales, a sus perros peregrinos.
Pero Alberto va mas allá y también tiene un perro llamado Chaplin, este tiene un ojo de cada color, es pastor belga con huski, es el abuelo, tiene 13 años y sufre una fuerte artrosis que apenas le deja  mantenerse en pie…

Le están tratando con masajes, corrientes y baños de agua caliente y una vez a la semana acupuntura, verle como intenta caminar y no puede de tantos dolores me causaba dolor en el corazón, para él 10 metros es un suplicio por lo que Chaplin va dentro del carro y es llevado por sus dos compañeros caninos.
Ahora que ya conocéis un poco más del peregrino Alberto y sus perros peregrinos, os sigo contando…
Ese día consiguió terminar la etapa. Siempre preocupándose de dar de comer y beber  a sus fieles compañeros y juntos llegaron a la Iglesia de Estremera.
Cuando comenzó el Camino de la Caja de los Deseos en Santiago jamás pensé que pasaría por tantas manos, pero lo que nunca imaginé que los deseos de los peregrinos, parroquias hospitales, etc. fueran llevados por perros.

En la puerta del Ayuntamiento al ir a entregarme la caja Alberto me pidió que si podía echar sus deseos en la Caja que venía de Santiago, me lo dijo de una forma que no sabría explicar, con voz temblorosa… como cuando uno quiere pedir por un familiar querido sabiendo que le queda poco de vida. 


Yo enseguida le dije que sí, que echará los que quisiera, y antes de alejarme me paré para contemplarlo, su rostro reflejaba tristeza, dolor. La vida no le había dado otra oportunidad para ser feliz, sólo le había regalado a sus fieles amigos y estos eran agradecidos con Alberto por haberles salvado la vida.  

Siempre he pensado que los animales tienen un sexto sentido y en este caso parece que así es. De pronto le veo  con los ojos humedecidos, era como si hablara con ellos. Cada papel que escribía  lo hacia mirando a uno de sus perros, estoy seguro que en todos los papeles escritos no pidió nada para él,  para su cura de piernas, para poder caminar, para poder correr. Él sólo pidió porqué sus amigos, estuvieran muchos años con él, porque no le dejaran solo, porqué siguieran siendo sus piernas en el Camino.
Los perros peregrinos y Alberto habían hecho un tramo del Camino Santiaguista de Uclés.
Ahora Alberto se ha propuesto hacer este Camino completo con sus fieles amigos, como hizo en el Camino de Santiago el 30 de julio del 2010.  Alberto se desplazó a Sarria con sus perros y dejó allí su coche…

Y salió desde allí para Santiago. Él al contrario que los demás peregrinos no podía ducharse ni dormir en albergues, ni descansar al final de etapa en una cama como hacemos todos, pues como sabéis  los perros están prohibidos. Cada día buscaba un lugar en el Camino para pasar la noche. Un suelo frío, húmedo como siempre en esta Galicia que no le iba nada bien para su fuerte artrosis, pero él no tenía otro lugar o sitio donde pasar la noche. Otra persona hubiese dejado los perros atados a la puerta del albergue u hostal, pero Alberto tiene sólo a estos perros en la vida y prefiere dormir  junto a sus amigos peregrinos. Así un día tras otro. Alberto con sus problemas de artrosis en las piernas caminaba muy despacio, siempre apoyado en su carro tirado de sus fieles amigos, y con la ayuda de sus perros y gracias a ellos consiguió llegar a Santiago.


Su perro enfermo Chaplin entró en la Plaza del Obradoiro llevado por sus compañeros. No pudieron entrar en la Catedral aunque lo tenían merecido.  Sin embargo en la Compostela están el nombre de todos en latín, porque todos hicieron el Camino.
Dios guarde muchos años a este peregrino amante del Camino y de los animales, sus fieles compañeros peregrinos. 


Y Dios guarde muchos años a estos perros peregrinos que son las piernas y la ayuda necesaria para que Alberto y el fiel Chaplin sigan en el Camino, el gran Camino de la vida.


Como siempre digo déjanos tu comentario son y seran lo mejor del blog...MUCHAS GRACIAS AMIGOS.


lunes, 19 de noviembre de 2012

DOS EN EL CAMINO



Este cuento peregrino bien pudiera comenzar en cualquier pueblo del camino, pero esta vez comienza en un pueblo de la Vía de la Plata.

Un día del mes de julio me encontraba en un pueblecito de Zamora en casa de mis padres. Aquel día, no sé aun el porqué,  algo me empujó a acercarme a un pueblo cercano por donde discurre la Vía de la Plata.

Me acerqué al bar y allí me paré a tomar algo, desde el bar se divisa la carretera de entrada al pueblo y me puse a mirar, sin saber aún, lo que buscaba mi mirada….

Por la carretera, a unos cien metros caminando por el arcén, se acercaba una peregrina, que sin aun saberlo ninguno de los dos, sería la protagonista de este cuento. La vi acercarse, la seguí en su caminar y  pensé un peregrino, quizás tenga suerte y entré en el bar y pueda charlar  y me cuente cosas de su camino.

Pero ese día era un día de suerte para mí, era mediados de julio y a esas horas del mediodía el calor y el sol eran insoportables, ¿Qué mejor lugar para refugiarse que un bar del Camino?,  desde dentro miré a la puerta y el foco de luz  intenso que había al entrar se vio, de pronto,  interrumpido por la entrada de la peregrina o ¿tal vez fuera un Ángel?, porque viéndola así rodeada de ese halo de luz lo parecía.

Su entrada se hizo notar, el bordón, el mochilón grande y algunos achiperres que llevaba colgados la delataban como peregrina. Se acercó a la barra y pidió un refresco, en ese momento pasé al baño y  minutos después estaba otra vez en el bar.
Casi buscando su conversación me acerqué a ella y le pregunté
-que ¿de donde había salido hoy?,-
Su respuesta fue clara y cortante, -desde Zamora,-.

Insistí,
- ¿es tu primer camino?,-
- no es el segundo-
- ¿Desde donde comenzaste?,
- los dos caminos los hemos comenzado desde Fuenterroble  de Salvatierra…
A lo que le contesté: -bonito pueblo  y bonito albergue.-
El Padre Blas es una persona especial  y deja una profunda huella en los peregrinos.
-Sí, es cierto-,  me dijo…perdona mi forma de hablar, no hablo bien español,
-no te preocupes, ya me he dado cuenta, pero te defiendes muy bien.-

Hace dos años mí marido y yo salimos del albergue de Fuenterroble  y en nuestro camino nos pasaron cosas maravillosas….

El primer día de camino y tras unas discusiones innecesarias para mí y necesarias para mi marido, él me preguntó ¿que hacemos aquí pasando calamidades?, yo le dije… si quieres nos volvemos a casa, a lo que él me contesto… no, ya que es tu ilusión,  tú eres la que me has embarcado en este rollo de camino, tú eres la que sacó los billetes de avión, esta bien,  haremos esta locura que te ha dado ahora,  no te voy a quitar el gusto, sabes que por ti he accedido a venir hasta aquí a algo que me parece un disparate.

El final de esa etapa fue caótico, la primera ampolla apareció y hubiese dado todo porque fuera en mis pies, pero no, salió en el pie de mi marido.

-Ya veo que a tu marido no le gusta el camino, tal vez porque desconoce su encanto o tal vez porque no ha tenido la oportunidad de conocerlo.

-        así es, me dijo.

-        pero por favor sigue contándome tu camino, la insistí,
Mi imaginación me llevaba a caminar junto a ellos.

Esa noche se incrementó un poco el desanimo en él. A la mañana siguiente comenzamos mas pronto pues el calor a medio día era insoportable.

-        ¿Dónde están los peregrinos que me contabas?-me
decía, estamos solos porque esto es una locura, ¿acaso no te sientes engañada?-….yo callaba, esperando ver a algún peregrino.

Nuestra entrada en Salamanca fue muy bonita y muy dolorosa, las ampollas eran mutuas,  pero la Catedral,  la Casa de las Conchas y la Plaza Mayor  nos eclipsaron.   Pasamos un día en Salamanca muy felices, tanto que a mi marido comenzó a gustarle un poco el camino, sus protestas eran algo menores. Llegar a esta ciudad caminando es algo que ni en sueños hubiésemos pensado, en mi país vamos en coche para todo,

¿Me entiendes?…
-        Sí, perfectamente…pero sigue contando por favor, me
encontraba enganchado a la historia que me estaba contando.

Al día siguiente, una nueva etapa, esta la cogimos con mas ánimo y mas unidos que al principio del camino.  Llegamos  a Cubo de la Tierra del Vino…y nos instalamos en el albergue, este pueblo tiene aires de pueblo olvidado,  mi marido me decía que tal vez aquí no había llegado ese avance que hay en otros pueblos, sin embargo esa paz, ese supuesto retraso hacia ver a los habitantes del pueblo más,  como más inocentes y buena gente. Aquí hicimos los primeros amigos del camino.

En el bar del pueblo se juntaron tres hombres a jugar a las cartas y le invitaron a mi marido a que jugara. Llegó tarde al albergue y yo esa noche no dije nada, al fin y al cabo él estaba aquí por mi culpa y poder jugar a las cartas que era su juego favorito, no podía negárselo.


Yo en ese momento estaba embelesado oyendo contar el camino de esta pareja, y le comenté
-Lo típico, el marido que no quiere ir al camino y la mujer le arrastra o viceversa-
-sí, así fue, yo arrastré a mi marido,- me dijo.

Unas palabras para presentarnos y conocer nuestros nombres y enseguida le dije que por favor me siguiera contando.

Por la mañana, antes de salir de Cubo del Vino, uno de los compañeros de juego de cartas le dio una botella de vino de su cosecha, cosa que mi marido cogió como el mejor de los trofeos. Después al salir del bar se fueron uniendo los demás compañeros de juego y nos acompañaron hasta las afueras del pueblo, después unos abrazos, y una despedida como si de amigos de toda la vida se tratara.

Esto le tocó a mi marido en el corazón y en el siguiente tramo sólo hablaba de la buena gente que eran.  Ese día la caminata la afrontamos con mejor cara y mas animados y lo mejor, mas unidos que al principio. El día transcurrió mas ameno contándome como ganó una y otra vez a sus ya amigos del pueblo, a mi marido le gusta lanzar faroles de que gana siempre, pero a mí no me importa, porque él es feliz así.

Nuestra entrada en Zamora fue mas bonita y apasionante que en Salamanca, ese paso por el puente medieval de piedra fue inolvidable, la ciudad se acercaba mas y mas a cada paso que dábamos, el rió Duero es grandísimo en este punto y el puente de piedra muy largo… Al final callejeamos siguiendo las flechas y llegamos al albergue.
Yo estaba orgullosa de él y él creo que de mí también. Después de la ducha recorrimos la zona de bares típicos de tapeo y raciones, de vuelta al albergue íbamos cogidos de la mano, sentí que mi marido y yo estábamos mas unidos que antes de comenzar esta aventura, ya no había amigos por medio, ni coches, ni objetos, sólo estaba yo para él. Te pareceré  egoísta  Rossi,  pero eso es lo que yo sentía. Te entiendo le dije…solo te tenía a ti  y te valoraba más,
Pero por favor sigue contándome,…
- por cierto, ¿dónde está tu marido ahora?-
- está en el albergue-
- Ah vale, ¿y que pasó? me tienes intrigado….
- esa noche dormimos juntos en una cama litera, abrazados como niños-.

Al día siguiente desayunando me dijo que tenía dolor de estomago y que no le apetecía el desayuno.
Después salimos a caminar por las calles de Zamora. Hasta llegar al camino, una vez en él caminamos cogidos de la mano…durante kilómetros recordando nuestro primer encuentro, nuestro primer beso,… yo me sentía la mujer mas joven y feliz del mundo.

Así llegamos al albergue donde nos acomodamos siendo mi marido y yo los únicos peregrinos, mientras lavábamos la ropa le vi quejarse varias veces del estomago, pero pensé que al no desayunar, sería cosa del hambre….

Estuvo un rato echado en la cama se le pasó y bajamos al pueblo a cenar, entramos en este bar y justo en la mesa que estamos, estuvimos cenando. Después de la cena se sentó junto a unos hombres que jugaban a las cartas y poco después ya él también jugaba…tres largas horas aquí sentada viendo su cara de felicidad. Con las cartas en la mano era feliz, no se jugaban más que una ronda de mostos o vinos que equivaldrá a 200 pesetas al perdedor, por lo que no era la ganancia lo que buscaba,

-si te entiendo, en estos pueblos se juega así….
Pero por favor sigue  contándome.

 Esa noche casi me duermo en la mesa, se hizo muy tarde y casi cierran el bar. De camino al albergue tuvimos que parar varias veces por un dolor en el estomago, cuando por fin llegamos, me di cuenta que seguíamos solos…esa noche juntamos las camas y dormimos juntos, me cogió la mano y se durmió con mi mano junto a la suya…
Aquella noche se levantó al baño, cosa rara, pues mi marido cuando cogía el sueño ya no paraba. Le vi levantarse varias veces y una de ellas me hice la dormida, él se acercó y me dio un beso en la frente y me tapó ,….hacia tantos años que mi marido no hacia esto que ya lo había olvidado, esa noche fui tan feliz que estaba deseando que amaneciera para vivir juntos nuevas emociones

- que bonito, le contesté yo…
Pero por favor sigue, sigue.

A la mañana siguiente nos pusimos en marcha y paramos en este bar a desayunar, aquí estaban sus compañeros de de cartas esperándole para despedirle y de paso nos invitaron a desayunar.
Unos abrazos como si de hermanos se tratara, mi marido se emocionó y no pudo contener las lagrimas, yo también lloré de verle a él tan feliz…, en ese momento pensé que ¿a quien de los dos le gustaba mas estar en el camino?, como había cambiado todo…

Después salimos del pueblo y llegamos a la Ermita Virgen del Castillo…aquí mientras hacíamos unas fotos, a mi marido le dio un dolor mas fuerte en el estomago, esperamos un buen rato el dolor remitió y pudimos continuar, pero a escasos 100 metros volvió ese dolor aún más fuerte y ya fue imposible seguir.
Poco a poco retrocedimos lo andado y llegamos al pueblo, aquí enseguida sus amigos se movilizaron y poco después nos llevaron a Zamora. Ya en el hospital y tras las pruebas nos aconsejaron volver a nuestro país y así lo hicimos.

Dos años después hemos regresado mi marido y yo al mismo lugar donde comenzamos… el albergue del padre Blas en Fuenterroble de Salvatierra,  pues teníamos que terminar nuestro camino.

En este Camino hemos revivido casi todo con la misma intensidad que dos años atrás. Nuestra entrada en Salamanca fue emocionante, tan juntos por esas calles junto a la Catedral y la Casa de las Conchas,

Hemos visto a las mismas personas, sus amigos de Cubo del Vino a quienes les entregué unas fotos de aquel camino anterior...

Después llegó Zamora y su puente que tanto nos gustó en el primer camino y que tanto nos unió, la subida por esas calles empedradas… Calle de san Cipriano,  el albergue, todos son bellos recuerdos que mi mente va renovando con este nuevo camino, allí pasamos otra noche en el anterior y de nuevo en este camino,

Ella se paró, por un momento se quedó mirándome, noté algo que ella me quería contar pero… que no se atrevía,….de pronto se acercó más y me dijo…

-Rossi, hoy hace dos años que salimos cogidos de la mano desde Zamora hasta este pueblo.
Este camino nos unió y enamoró de nuevo, para mí fue algo mágico, que siempre recordaré, recuerdo a nuestra llegada encontramos el albergue vació igual que esta vez, recuerdo que bajé a encargar la cena, porque él estaba en el albergue,  igual que esta vez, solo cambia una cosa y es que había mas hombres en el bar y se disponían a jugar la partida de cartas.

De pronto unas lágrimas salieron de sus ojos, y me cogió la mano…
-        tranquila mujer le dije, sé lo que es el camino y como se vive,
Ella me contestó… -¿conoces a mi marido?-, 
-        no, le dije,
-        espera,  me contesto,
y se apresuró a sacar una carpeta de la mochila, una carpeta atada con gomas, en ella tenía dos credenciales y fotos en papel de su anterior camino, así como los tiques de donde comieron, tiendas, etc....
Estuve viendo todo aquello que guardaba como su mejor tesoro, los sellos en cada casilla, los tiques y también las fotos,…..así que este es tu marido, el que siempre gana a las cartas, le dije amablemente
  - sí,  este es.

En una de las fotos reconocí el bar de Cubo del Vino, y le dije esta es de ese pueblo entre Salamanca y Zamora,  después fotos de Zamora y llegué a la foto del mismo bar donde estábamos sentados, en la misma mesa…
-        Mira le dije…esta es de aquí mismo …en esta mesa,
-        Sí, Rossi…de pronto,  me preguntó,
-        ¿conoces a estos hombres que están en la mesa con mi marido?
le contesté, que no…
-        no los conozco…
Entonces me levanté y le pregunté al dueño si sabía quien eran estos vecinos del pueblo…
- sí, son tal y tal…, vendrán mas tarde a jugar la partida de cartas.

Regresé junto a mi amiga peregrina y le dije que vendrían mas tarde a jugar la partida, cuando la miré las lágrimas volvieron a aparecer, fue entonces cuando me di cuenta de su primer camino y cuando me di cuenta de lo que verdaderamente era para ella este camino….

Entonces le pregunté… ¿al igual que el anterior terminaras en el mismo sitio, unos metros mas allá de la Ermita Virgen del Castillo?,
-        no, esta vez no Rossi,  esta vez quiero llegar a
Santiago.
Aunque mi marido se quedé aquí con sus amigos en este lugar donde fue tan feliz en el anterior, que he pensado que aquí terminará su camino…. A partir de la Ermita continuaré sola, con el único afán de llegar a Santiago.

En ese momento me abrazó sus ojos parecían grifos sin freno, un pequeño temblor se le agudizaba. Mientras tanto miré la foto de su marido jugando a las cartas con otros hombres de este pueblo en la misma mesa que estábamos los dos ahora….miré la foto y le dije que sonrisa tiene tu marido  y que feliz fue en el camino anterior, se le ve feliz sonriendo.

Con un nudo en la garganta Cristin me dijo: para mí ha sido muy duro salir desde Fuenterroble, ir derramando las cenizas de mi marido en cada lugar donde nos detuvimos, en cada lugar he llorado tanto que creí que ya no tendría mas lagrimas…ni fuerzas para seguir…, pero ya ves que no, que es algo incontrolable…. Pero he pensado que las ultimas cenizas las dejaré en el ultimo lugar del camino que estuvimos juntos…., nadie me entiende….no sé si tú puedes comprenderme.


Sí amiga mía, llevas razón, yo también opino que  él debe quedarse aquí en este pueblo, pues de aquí no pasó y de aquí no pasará, su lugar esta aquí …su camino termina aquí, cerca de la Ermita de la Virgen del Castillo, ahora en este tramo de camino entre Fuenterroble y Montamarta hay una estrella velando por los peregrinos.

Cristin en ese momento creo que escuchaba, o al menos lo intentaba, sus lloros eran tan fuertes que me contagiaban y con lágrimas en los ojos comenzó a hablar.

-Mañana será mi ultimo día en este pueblo, me dijo, tal vez no vuelva nunca- y me preguntó –qué si yo creía que hacia bien…
-sí le dije,  esta es tu ilusión y creo que era su deseo y tu promesa….
-sí, ¿cómo sabes tú que era su deseo?….
-lo sé desde que me empezaste a contar todo, desde tu primera lágrima…sé también que esta es la ultima noche que pasaras junto a tu marido.
Mañana cuando hayas superado la Ermita derramaras las ultimas cenizas, y después continuaras hasta Santiago, y lo harás sola, porque tu marido no pasó de aquí en el primer camino ni tampoco en este… Él velará por los peregrinos que salgan de casa del padre Blas hasta la Ermita de la Virgen del Castillo.

Con los ojos llenos de lágrimas me miró y me dijo
- gracias Rossi…nadie ha sabido decirme que hacer,

y con lagrimas en los ojos le contesté

-  te lo he dicho desde lo mas profundo de mi corazón, es lo que yo hubiese hecho…, es mas, para mí hubiese sido mi mayor ilusión que mi mujer me trajera al camino y que me hiciera parte de él….parte de él para siempre velando por los peregrinos.

Entonces se levantó y me dio un abrazo, y me dijo
-tengo que marcharme, mi marido está en el albergue-,
- lo entiendo, le dije,

Ella se acercó a la barra y dejó una foto de su marido con tres hombres del pueblo con los que jugó su última partida,

-        désela a cualquiera de los tres, fue el deseo de mi
marido….

Después salimos a la calle y dijo,
-¿estarás aquí mañana para despedirme?, ¿para ayudarme?-
- no Cristin, yo no estaré. Son los últimos minutos con tu marido y a él le gustaría estar a solas contigo…

Créeme  no estarás sola, como no lo has estado desde que saliste de Fuenterroble, ahí arriba hay una estrella del Camino guiándote, tal vez haya encontrado amigos en el cielo para jugar una partida a las cartas…pero Él siempre estará en el camino.

El ultimo abrazo, el abrazo del adiós fue largo,  los ojos eran caudalosos tanto de Cristin como los míos.
En ese abrazo largo…en ese abrazo entre los dos había algo… algo que nos unía, algo extraordinario que desprendía energía.

Después la vi alejarse y sentí un estremecimiento como si algo se alejara de mí…,

Siempre me ha quedado esa duda si en ese ultimo abrazo… ¿solo éramos Cristin y yo o también estaba el ángel del camino?

Si te ha gustado y quieres formar parte de este blog dejanos tu comentario ...un abrazo peregrinos.