Aquella noche se hizo muy larga, tanto que parecía que nunca amanecería. Enciendo la luz de la mesilla y son las 4 de la mañana, la vuelvo a apagar y cierro fuertemente los ojos, ya casi estoy, casi me duermo….pero oigo mucho ruido…ruido de agua cayendo en los tejados…los vierteaguas de las tejas hacen tanto ruido que sigo sin poder dormir.
Algo debió pasarme o tal vez agotado me quedé dormido, y enseguida sonó el despertador. Preparamos todo y salimos al camino, estaba chispeando y teníamos el chubasquero preparado. A tan sólo 6 kilómetros el agua comenzó a caer, el aire frío delataba la proximidad del invierno, los campos despedían olor a paja húmeda.
Sin tiempo que perder nos pusimos el chubasquero y poco después continuábamos la marcha, después de muchos kilómetros con lluvia, aire y claros, nuestro camino cambió de dirección, esta vez de cara al fuerte viento, comienza a llover y lo hace sin freno…
A la entrada del pueblo vimos una casa, sus tejas estaban muy salientes y nos pegamos a la pared para no mojarnos, pero a medida que el caudal del tejado era mayor…el agua al golpear el suelo nos salpicaba demasiado…pasó el tiempo allí pegados a la casa…y por fin el cielo nos dio un respiro…
Salimos otra vez al camino, el agua y el barro se hacen notar, nuestro próximo pueblo ya está a la vista, tenemos hambre…y ya estamos deseando llegar.
Por el camino algunos peregrinos caminan despacio esquivando los charcos, así con barro y mojados entramos en el pueblo.
Por sus calles nos dirigimos a la panadería a comprar pan, pues teníamos algo de embutido.
De camino y preguntando a la gente
-oiga por favor, ¿la panadería?
- si siga mas para adelante y luego a la derecha
- gracias señora…
De pronto me preguntó
- ¿sois peregrinos?
- sí señora, somos peregrinos
- pues que Dios les guié en su camino, vayan con Dios…
Dejamos a esa buena señora y por fin llegamos a la panadería.
Todos sabemos lo que simboliza una paloma blanca, es la paz…, pues bien la panadería se llama La Paloma.
María se quedó en la calle esperándome y yo entré, recuerdo que al entrar sonó una campanilla que colgaba del techo avisando así de la entrada.
Esta panadería tiene el obrador justo detrás del mostrador por lo que el panadero estaba trabajando o recogiendo algo de dentro… miré en el estante del pan y estaba vacío.
Mientras esperaba ya tenía claro que hoy no encontraría pan…oí los pasos acercarse y la voz… voy, voy, la puerta se abrió y el panadero apareció.
- Buenas, se me ha terminado el pan, mira que lo siento,
Momento que entró una señora a la panadería, se trataba de su mujer
Y le dijo a su marido
- Tito ¿ no ha quedado pan para estos peregrinos?....
- Tito le dijo que no, pero que no me podía dejar sin pan..
- no se preocupe, le dije yo…
Y antes de salir me dijo:
- sí en la panadería se ha terminado el pan..., en mi casa no... espera que sube mi señora a casa….
La panadería por dentro tenía acceso a la vivienda situada en el piso de arriba…mientras subió la buena mujer...Tito el panadero me preguntó qué cuantos días tardaríamos en llegar a Santiago-
-yo le contesté que no lo sabía, le aseguro que en mas de 500 kilómetros hacer previsiones y con este tiempo es imposible…
Por fin bajó la señora con un pan, me dijo mira este es el pan que a escogido Tito para casa….
Al parecer todos los días escogía el mejor pan para su casa…pues bien…era un pan de leña candeal con harina blanca por encima, con una pinta buenísima…entonces Tito se fue al obrador y regresó con un cuchillo bien grande….
Y me preguntó
-¿cuantos peregrinos sois?,
Le contesté que mi esposa y yo…
Él me dijo -igual que nosotros, mi mujer y yo-….
Entonces con el cuchillo centró el corte de tal manera que salieron las dos partes iguales….
- y me dijo, escoge la que quieras,
Yo sin mirar cogí una pues eran iguales, fui a sacar el dinero y su mujer y Tito me agarraron el brazo…
-yo le dije: me han dado ustedes su mitad de pan… ahora déjenme que yo les pague…
-me contestó Tito que él no me podía cobrar el pan porque yo era peregrino…que a los peregrinos tenemos que ayudarlos ...pues son los que hacían el Camino del Señor...que bastaba con que rezara en Santiago por su mujer y por él para que estuvieran felices toda la vida que les quedara por vivir…
Sin más me abrazó y después lo hizo su mujer….
Me vi con el pan en la mano y con dos personas maravillosas al lado, me vi con lagrimas en los ojos, creo que eran de felicidad…y en aquel momento ya no tenía hambre, ni frío…pasaron unos segundos que nunca he sabido describir, era como si aquellas personas me entregaran un mensaje…un mensaje en su buena obra…
Me despedí de ellos y salí a la calle, allí me esperaba mi María y al verme con lagrimas en los ojos me preguntó ¿que había pasado?…le dije que hay dentro hay dos Ángeles del camino, Tito el panadero y su esposa.
Cuando nos disponíamos a seguir nuestro camino para buscar un sitio donde comer…me fue preguntando cosas María, hasta que su voz sonó en mi cabeza… ¿has cogido el sello? …a lo que contesté…..nooooo
- vamos corre antes de que cierren…regresamos corriendo a la panadería antes de que cerraran y entré por segunda vez…sonó de nuevo la campanilla…y al poco oí llegar a Tito…esta vez acompañado de su mujer…
- por Dios me dijo, no le cogeré ni una peseta…
- no Tito, he entrado para que me pongan el sello de esta panadería en la credencial del peregrino... en ella hay sellos de catedrales, de grandes iglesias…pero me falta el sello de la panadería La Paloma ….
Entonces Tito subió a su oficina en su casa y bajó con el sello….me dijo que sólo lo utilizaba para sellar los pedidos de la harina…y que era la primera vez que ponía el sello a un peregrino….pero que estaba encantado de hacerlo…
Tito y su mujer miraron los diferentes sellos y me dijeron...
-pero estos que tienes son muy bonitos y el nuestro es simple y con unas letras nada mas….
- sí Tito pero este sello para mí tiene más valor que el resto…y cada vez que abra esta credencial cuando sea un anciano recordaré a dos ángeles del camino compartiendo su pan con un peregrino.
El ultimo abrazo con Tito y su esposa fue mas largo…y fue aquí donde entendí su mensaje.
Tito y su esposa tal vez nunca vayan a Santiago, y nunca salgan del pueblo, pero…Tito y su esposa sin salir del pueblo eran tan peregrinos como María y yo…..porque el peregrino siempre comparte algo en el camino.
fin
Alvaro 18 de octubre de 2012 12:13
ResponderEliminarMe encantan tus relatos
Es como si estuviera allí contigo viviéndolos...
Un abrazo
Alvaro Lazaga